¡Hola!

En estos días el Taller Mundaya vuelve a estar a tope y no puedo estar más contenta.
Cuando nació este proyecto allá por julio de 2015 no tenía expectativas 100% claras pero era muy optimista respecto a lo que la marca podía conseguir y por ello no cerré los objetivos. Quería hacer mi camino, seguir mi intuición y que saliese lo tuviese que salir. La verdad es que nunca he sido de hacer las que hacen las cosas siguiendo un guión…

En este trayecto equivocarse es muy fácil, pero no hay error que no sirva para algo,y es que son precisamente los fracasos los que hacen que aprendamos y que en la siguiente ocasión estemos más atentas a lo que nos rodea, ¿verdad? 

Porque el camino es tortuoso, tenlo claro. Hay peligros acechando detrás de cada curva y siempre tendrás miedo de algo.
Aunque eso sí: al mismo tiempo es un proceso muy enriquecedor porque conoces gente y vives situaciones maravillosas.

Te decía hace un momento que quería hacer mi camino y dejarme llevar por él. Y eso he hecho. Aunque las circuntancias no me acompañan a mí en lo personal (no sé si sabes que estoy de baja desde principios de Agosto), he de decir que la marca crece fuerte y sana y por eso y al más puro estilo monárquico me llena de orgullo y satisfacción poder decir que hoy se da trabajo a una persona en el Taller Mundaya.


Creéme, no sé si antes de este momento había logrado hacer algo tan profundamente satisfactorio.

Taller Mundaya

          Foto: RayoNubeSol

El paso no ha sido fácil pero ¿acaso lo es algo en el emprendimiento?
En estos días me he visto en esa escena de Indiana Jones y la última cruzada, pisando en suelo invisible, sí, pero con una fe ciega y llegando bien a destino 😉

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