Comprar de manera consciente, ¿seguro que lo haces?

Persona comprando
Pues aún sin conocerte en lo personal, te lo voy a decir yo: no. Lo de comprar de manera consciente no lo tenemos muy arraigado en nuestro ADN. La mayor parte de nuestras decisiones de compra son totalmente impulsivas y/o innecesarias (se puede necesitar algo y aún así comprarlo impulsivamente y no “sólo” por capricho). Y cuando digo la mayor parte es que es un porcentaje aplastante: entre un 60% y un 70%. Así que insisto, lo de comprar de manera consciente como que no.

Había sorpresas en mi armario

Hoy te invito a reflexionar un poco sobre tu armario porque yo lo he estado haciendo sobre el mío y me doy cuenta de que pese a pensar muchas compras, otras son totalmente impulsivas, innecesarias o tenían un/a sustituto/a más sostenible. Son cosas que pasan. Somos humanos y todos nos equivocamos 😊

El caso es que siempre digo que la mejor manera de hacer un consumo consciente no es comprarlo todo nuevo y sostenible. Al contrario, alarga la vida de las prendas que ya tienes todo lo que puedas. Vende lo que no utilices o no te sirva. Y si tienes que comprar algo, revisa siempre tus opciones porque si puedes hacer una mejor compra, más duradera en el tiempo y más sostenible en su proceso de fabricación ¿no lo vas a hacer? Claro que lo harás. O no.

Tranqui, comprar de manera consciente tampoco está en mí

En los últimos meses y pese a estar totalmente comprometida (o eso pensaba yo), he hecho 8 compras. De ellas, 3 las necesitaba y fueron decisiones meditadas, comparadas, sostenibles y por lo tanto, conscientes. Pero la chicha está en las otras 5. Cinco compras realizadas que no sólo no necesitaba si no que si lo hubiera pensado con calma, habría encontrado opciones más sostenibles tanto para el ser humano como para el medio ambiente. Y ya está, no puedo fustigarme por ello: está hecho y ahora he de usar esas prendas hasta el infinito y más allá. No puedo cambiar la acción de haberlas comprado pero sí que puedo extender su uso hasta que ya no puedan aguantar más.

No me di cuenta hasta hoy que me puse a ordenar el armario, pero ahora que sé lo que hice, puedo volverme consciente sobre esas prendas y darles el uso que se merecen. Tengo la suerte (enorme) de que soy muy de básicos y de colores lisos, así que es fácil que esas prendas me aguanten como poco un par de temporadas.



Unos cuantos datos

Y bueno, ya que estamos con esto de las compras por impulso, aprovecho para contarte que los millenials (aquellos nacidos entre 1981 y 1996) somos quienes más compras por impulso realizamos. Un clamoroso 83% lo hemos hecho en algún momento Y aunque lo puedas pensar porque crecimos viendo el boom de las grandes multinacionales y su expansión por todas nuestras ciudades, la mayoría de estas compras “sorpresa” las hacemos en tienda física. Casi todas son en el supermercado (se ve que el glutamato de los cheetos puede más que nosotrxs, jajaja).

Tres claves para evitar las compras por impulso

1) Ten perfectamente claro qué es lo que vas a comprar.

2) Evita las compras en grupo. Lady, ir con tus amigas de compras es genial pero advertida estás: es la antesala de un gran drama comercial, jajaja.

3) Aquí el antídoto definitivo si consigues acordarte: calcula cuántas horas de tu trabajo te lleva pagar ese artículo. Funciona. Te aseguro que siempre que me he acordado de este truco del almendruco, consiguió que me repensase la compra.

Comprar de manera consciente no es una obligación y por supuesto, no debe ser nunca una fuente de estrés. Como te decía al principio, yo también caigo y peco pero intento no fustigarme por ello. ¡Nada de sentirse mal! Porque también se puede ser consciente después de la compra, ¿no?

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