10 cosas que aprendí emprendiendo

Últimamente me preguntáis a menudo cómo y por qué me decidí a emprender y también si es algo especialmente complicado o no. Por eso, me he animado a escribir sobre las 10 cosas que aprendí emprendiendo.

Espero que os resulte de cierta utilidad.

1. Es difícil dar el paso

Existen varios motivos por los cuales alguien decide soltarse y volar libre. En mi caso, hubo un primer momento (corto pero intenso) en el que las circunstancias mandaban. Sin embargo, pronto me di cuenta de que si decidí probar suerte emprendiendo fue porque quería hacerlo: quería volar libre, quería hacer algo mío, expresarme mediante mi trabajo.

Pero tuve que hacerlo poco a poco. En mi entorno nunca nadie ha sido dueño de su destino, siempre se ha trabajado para otros y la idea de ser autónomo cuando tienes eso alrededor es abrumadora y da mucho miedo.

Mi consejo sobre esto es que tienes que hacer lo que quieras hacer, lo que tu interior te diga. Y si en ello están de acuerdo cabeza y corazón, no hay nada que pensar.

2. El espacio exterior

Una vez que me decidí a dar el paso, me di cuenta de que a mi alrededor se hablaban muchos idiomas (y no eran chino ni un dialecto perdido del Amazonas, no). Esas lenguas extraterrestres eran la jerga de Hacienda, la de la Seguridad Social, la de la gestoría…

Seamos claros: este sistema no está hecho para la gente normal como tú y como yo, pero no queda otra que ponerse las pilas, acostumbrar el oído y, sobre todo, preguntar mucho. Si hace falta que te lo expliquen como si tuvieses 5 años, pues que así lo hagan, que ya se sabe: las cosas claras y el chocolate espeso.

3. Hay que aprender de todo

DE TODO.

4. Los números y el tiempo son tu peor enemigo

Esto es algo que parece evidente, aunque que no lo entiendes hasta que no lo sufres en tus propias carnes. Tú sabes que tienes que hacer números, que tienes que planificar, llevar tus cuentas y facturas al día. Y, de repente, es 18 de abril y no has hecho NADA. El tiempo corre en tu contra, has traspapelado una factura, ya es día 19, solicitas un duplicado, no te contestan, vuelves a solicitarlo, no te contestan, vuelves a solicitarlo, ya es día 20 y tienes que entregar tu trimestral en Hacienda sí o sí. 11:10 de la mañana, ahí está. Menos mal. Respira.

10 cosas que aprendí emprendiendo

Foto vía Unsplash

5. Diseñar es divertido

Bueno, en mi caso, evidentemente, lo me apetecía era diseñar. Además, ha supuesto una gran satisfacción aprender que me resulta realmente divertido. No era algo que hubiese idealizado, sino que es justo lo que esperaba que fuese. Así que emprendiendo aprendí que esta frase motivadora no es ningún cliché: «trabaja en algo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida».

6. Producir no lo es tanto

Una de las 10 cosas que aprendí emprendiendo es que no todo es tan positivo, en mi caso es la parte de producir, sobre todo porque no implica sólo cosas divertidas. Cuando se acerca un evento o una campaña, como pueden ser Navidad o Rebajas, me invade lo que Luis Piedrahita llamaría “desasosiego” que no os quiero contar. Pero es verdad, la parte mala de hacer lo que te gusta y de no tener a nadie en plantilla es que todo lo tienes que hacer tú. Y todo es todo: diseñar, prototipar, marcar, coser, utillaje, pelearte con los proveedores, con los servicios de transporte, con Correos, etc.
Así que no, producir no es tan divertido como diseñar, pero a mí me ha supuesto un mayor aprendizaje, ahora (ya casi) manejo bien los tiempos y me planifico con mucho margen.

10 cosas que aprendí emprendiendo

En el taller: días de marcar, marcar y marcar…

7. Reinvertir

Vale, esto no lo quiere hacer nadie. Claro, tú sueñas con trabajar y gastarte el fruto de tu trabajo en tus cosas. Pues no. Cada céntimo que entra en Mundaya se reinvierte en Mundaya. En que si antes pedía X metros de tela, ahora pido Z, en que al principio cosía con una máquina plana normal, y ahora lo hago con una industrial, en que antes remallaba con una máquina normalita y ahora lo hago también con una industrial. Y así, con todo. Tu empresa es tu bebé, deseas que crezca sana y fuerte, quieres que sea lo mejor que pueda ser, por eso inviertes todo lo que tienes (y lo que no también) en ella.

8. Tener las herramientas adecuadas

Esto va conectado con el punto anterior. Puede que sea algo obvio, pero hay que tener las herramientas adecuadas, y eso cuesta dinero. Mucho. Aunque si consigues superar el bloqueo que la inversión inicial te provoca, descubrirás que, además, te ahorran muuucho tiempo. Y ya se sabe: tiempo = dinero. Siempre saldrás ganando si utilizas las herramientas que debes para cada cosa.

9. La importancia de salir de tu burbuja

Yo no quería e incluso hoy me cuesta, lo admito: salir del taller con tus productos da miedo. Es imposible no dudar y plantearse: ¿gustarán a la gente?, ¿y si gustan los diseños y no los colores?, ¿y si me he gastado aquí un pastón para no recuperar nada?

Bueno, el mar de dudas es inevitable, aunque salir del taller tiene sus ventajas. Estar en contacto con la gente hace que no pierdas la perspectiva. Por ejemplo, en el verano de 2016 me preguntaron muchas veces si no tenía mochilas. Me lo apunté, y en 2017 saqué las mochilas Area con gran éxito.

Además, se cultivan las relaciones personales con compañeros de fatigas. Puedo decir que los mejores consejos que he recibido ha sido en eventos y que hoy en día algunos de mis mejores amigos fueron primero vecinos de mercado. Y es que, quieras o no, vivir las mismas experiencias con Hacienda une mucho.

10. El cliente SIEMPRE tiene la razón

No lo olvides.

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