Seis meses de vida pandémica, el balance

Seis meses de vida pandémica en Mundaya

Hace exactamente 6 meses que nuestra vida cambió para siempre. Y digo para siempre con plena seguridad porque no creo en una “nueva vieja normalidad”.

El caso es que me he decidido a hacer balance en esta newsletter, porque en estos momentos en los que la incertidumbre y el miedo vuelven a apoderarse de nosotros creo que es importante estar contigo. Si tú sientes la incertidumbre, yo también; si tienes miedo, yo también.

¿Y cómo voy a estar contigo? Pues contándote cómo han sido estos seis meses pandémicos a nivel marca y también un poco a nivel personal, porque en mi caso ambas vidas van de la mano.

El principio

Durante la semana en la que se declaró el estado de alarma (en adelante, EA), la incertidumbre, el nerviosismo y la desidia se apoderaron de todo lo que tenía que ver con la vida personal y sobre todo, la vida en Mundaya.
Recuerdo aquel lunes 09 de marzo como si fuese hoy mismo, hablando con Sara, que por aquel entonces estaba en el taller de aprendiz, de lo feo que pintaba todo, del miedo que daba, de las cancelaciones de pedidos, de la negativa de algunas tiendas a que me pasase por allí para hablarles de los productos Mundaya. Me enfadé y desmoroné veinte veces por minuto durante cada día del confinamiento, pero aquella semana previa fue sin duda la peor parte.

En aquellos días previos al EA todo el mundo se echó a los supermercados y yo, seguramente al igual que tú, no daba crédito a lo que estaba pasando. ¿Era real? ¿Cómo había pasado de ser algo tan lejano a afectarnos de esta manera? ¿se marcharía tal y cómo había llegado? ¡Ja! Ilusa..

Las ventas en la web se desmoronaron, literalmente. Cero. La situación respecto a las cuotas del RETA no estuvo clara hasta abril y eso era otra incertidumbre dentro de la incertidumbre.

Pensé mucho en toda esa gente valiente con locales alquilados, con gastos de luz, de agua, de internet, seguros, empleados, etc. Pensé en ellos porque era consciente de que su situación era peor que la mía y aún así, egoístamente, mi pensamiento principal no era para los demás, era para mí: el proyecto de mi vida, el proyecto en el que llevo embarcada desde 2016, hacía aguas y podía hundirse. De repente, el miedo se volvió visceral: sólo veía un abismo con el fondo negro y me invadían las ganas de vomitar.

Durante

Sólo volví a la vida cuando la luz que la iluminaba, mi Vinka (de la que tanto me habrás leído, como en este post) se apagaba por momentos. Aquel farito al que yo tanto quería y quiero, enfermó y entonces me llené otra vez de fuerza. Obvié todo lo relacionado con Mundaya y desde el 27 de marzo sólo tuve una misión: mejorar su vida fuera como fuera.

Y aquí mi retransmisión se interrumpe hasta el 10 de mayo, fecha en que le tuve que decir “hasta luego” a mi princesa. Al día siguiente empezaba la Fase 1 en Galicia y no sabía bien cómo había llegado hasta allí, estaba totalmente descolocada y muy ajena a lo que había pasado en aquel tiempo.

Desenlace veraniego

Sin embargo, con el sistema de fases, todo apuntaba a que el verano 2020 sería conocido como el de la “nueva normalidad”, así que para estar lista a tiempo tuve que volver a un diseño de marzo al que me hubiese gustado darle un par de repasos más, pero no había tiempo: si quería salvar la marca tendría que trabajar con los medios disponibles. Y así es como nació DORNA.

Vive el verano Mundaya con tu Dorna bajo el brazo.
DORNA, el bolso con el que respiré (Foto de RayoNubeSol)


Seguramente DORNA sea el proyecto con más impedimentos, imprevistos y mala pata en el que he trabajado. Incluso el fin de semana antes de la sesión de fotos en la que yo misma iba a hacer de “modelo”, sufrí un cólico de riñón y con la ayuda de Carmen de RayoNubeSol pudimos encontrar una modelo de verdad (¡mil gracias a Montse de New Models y a Martina Stetson!) con la que en algo menos de una tarde pudimos hacer unas fotos maravillosas que llegaron a tu buzón de correo, que recorrieron las redes sociales y que llegaron a puntos del país a los que Mundaya nunca había llegado. Así es cómo Mundaya salvó la temporada.

¿Y ahora?

Ahora estoy preparando ya la campaña de Navidad porque aquí se trabaja a mano y todo requiere mucho tiempo, así que ¿con miedo? Sí, pero con una ilusión desbordante. Me siento fuerte gracias a ti, porque la campaña de primavera-verano fue preciosa gracias a ti.

Pero ¿por qué te he contado todo esto?
Porque detrás de las marcas hay personas. Personas normales, a las que el mundo también se les echa encima, que también ven los nubarrones en el horizonte, a las que la vida le pone piedras. Pero de todo se sale, eso te lo prometo y te lo repito en mayúsculas: DE TODO SE SALE.

En estos momentos el apoyo a las marcas y tiendas pequeñas es imprescindible para que todxs juntxs podamos salir adelante. No va a ser fácil, no va a ser rápido y no va a ser bonito pero sea como sea, espero estar ahí para verlo, porque Mundaya va contigo al fin del mundo.

Y tú, ¿cuál es tu balance? ¿Tienes alguna esperanza secreta o no tan secreta que quieras compartir?

¡Espero que tú y los tuyos estéis bien!

Lara.

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